Características

Un bivalvo típico del mar Mediterráneo, aunque también se encuentra en la costa europea del océano Atlántico. Denominada en castellano chirla (y en euskera txrilatxrila), quizá sea injustamente conocida como la hermana pequeña de la almeja, y como ocurre muchas veces, los hermanos pequeños son capaces de concentrar las mejores cualidades de los mayores. Así lo hace la chirla, de sabor suave y delicado pero potente y con fuerza aromática a la vez, es perfecta para dar sabor y aroma a arroces, platos de pasta o guisos. Su temporada es la de los meses más calurosos, por lo tanto es cuando más se encuentra y a mejor precio, aprovechelo. Su pesca se realiza en jaulas que se arrastran por los suelos arenosos de poca profundidad donde vive. Si la encuentra pescada en la costa catalana cómprela, la mayoría de la que encontramos en nuestro territorio proviene de Italia, dicen que el mar Adriático está lleno. Es rica en minerales y ácidos grasos insaturados, saludable y buena, no podemos pedirle nada más a la pequeña chirla.

Como se limpia

Normalmente los bivalvos ya se venden purgados, esto quiere decir que ya se les ha eliminado la posible arena que pueda permanecer en su interior. Aun así no está de más ponerlas en una solución fría de agua con sal y dejarlas allí durante una media hora bien buena, de hecho esta es incluso una buena manera de conservarlas en la nevera. Así las chirlas pueden eliminar posibles restos de arena que haya en su interior. También es importante su olor: si nota mal olor es que hay alguna muerta, identifíquela y elimínela, y en caso de no estar seguros, retirar el conjunto (por suerte, esto no  pasará muy a menudo). De hecho sabrán que las chirlas están vivas (y buenas) porque la cáscara se mantiene cerrada, o al menos, al presionarla ligeramente se cerrará. No hay que lavarlas más, al sacarlas de la solución salina ya estarán limpias.

Como se cocina

Los bivalvos requieren de una cocción muy corta ya que se deshidratan muy rápido y se secan, perdiendo toda su jugosidad, aroma y delicadeza. Así pues tanto si las cocina solas o bien forman parte de otro plato, asegúrese de que la cocción es sólo de unos minutos (deben ser el último ingrediente a incorporar), una vez se abran todas las chirlas ya puede apagar el fuego. Funciona como el mejillón o la almeja, fantástica sola y cocida al vapor con una hoja de laurel, limón o un chorrito de vino blanco y servida como aperitivo. Es excelente también de la mano de otros ingredientes: sofritos, verduras salteadas, arroces caldosos o mar y montaña.

Hoy las cocinamos a la italiana

Una buena manera de introducir el pescado a los niños es combinándolo con otros ingredientes que les gustan mucho, nada nuevo hasta aquí.

Además, abrir las pequeñas chirlas y comer su carne tierna y delicada les divertirá.

Picar fina una cebolla y ponerla a sofreír en una sartén con un poco de aceite.

Rallar unos tomates bien maduros y picar finas unas hojas de perejil.

Una vez que la cebolla ya sea blanda, mojar con un chorro de vino blanco, espere que evapore todo el alcohol.

Agregue el tomate rallado y salpimentar al gusto.

Deje que el tomate confite y tome color, probarlo, si tiene un punto ácido puede poner una pizca de azúcar.

Mientrastanto poner a hervir la pasta (unos spaguetti son una buena opción) con abundante agua y sal.

Agregue una cucharada de harina al sofrito, tostarla y mojar con un vaso de caldo de pescado (o el agua de hervir los spaguetti) mezclando continuamente para evitar la formación de grumos, agregue, si le gusta, una hoja de laurel.

Deje que la salsa hierva y reduzca hasta que alcance la consistencia que le guste, ni muy clara ni muy espesa.

Escurrir las chirlas del agua y sal donde las tiene guardadas y añadir a la salsa, tapar inmediatamente la sartén y espere a que se abran (será muy rápido).

Mientras tanto ya habrá escurrido los spaguetti.

Mezclar la salsa con chirlas incluidas con los spaguettis calientes, el perejil picado, pimienta y un chorrito de aceite de oliva virgen y crudo.

Servir el plato rápidamente.

Autoras: Nuria May y Anna Tantull