Características

Es un crustáceo decápodo (efectivamente, que tiene diez patas) de cáscara dura y con espinas que le rodean pinzas y cuerpo. De color anaranjado, vive en los fondos fangosos y parece una langosta pequeña. Es curioso saber que no queda literatura escrita que haga referencia a ella hasta principios del siglo XX, en cambio sí que aparecen gambas y langostinos en las viejas recetas de la cocina catalana. Sin embargo, al iniciar su pesca se popularizó rápidamente, entrando a formar parte de muchos mar y montaña a la catalana y otros guisos característicos de nuestra cocina (pollo, caracoles, paella, zarzuelas, pies de cerdo, etc.)

Como se cocinan

En este caso lo tenemos fácil, no es necesario limpiarlo. Elimine simplemente posibles restos de barro que pueda tener entre la cáscara pasándole un buen chorro de agua fría. Si las tiene que guardar en la nevera para el día siguiente, es mejor que las separe de su agua, que rápidamente provoca que la cabeza se oscurezca. Coloque una reja en medio y tire el agua cuando las vaya a utilizar. Sin embargo si no las ha de cocinar rápido, es recomendable que las congele. Coja una fiambrera grande, esparza una capa de cigalas sin que se toquen, coloque un papel sulfurado o papel film encima y esparza otra capa. Así sucesivamente y al final tape herméticamente. Una vez congelado ya se puede poner en otra fiambrera donde las cigalas se toquen. El día que la cocine las debe mojar con agua bien fría hasta que estén descongeladas y ya las tendrá listas

Como se cocinan

Lo más fácil es hacerlas hervidas con poca agua, sal y el perfume de las hierbas que más le gusten (puerro, laurel, cebolla). Esta pero es la versión más nórdica (hay quien las acompaña con mantequilla…) y lo más importante es que la cocción sea muy corta. Son buenísimas hechas a la parrilla o a la brasa, a fuego vivo y tocando la placa sólo unos segundos (o incluso sólo por un lado), saladas y comidas al momento. Si son un poco gruesas se pueden partir por la mitad a lo largo (de cabeza a cola) y gratinar al horno, hay quien le gustan con un chorro de aceite, sal y pimienta y hay quien las prefiere con un alioli suave. Finalmente, son geniales formando parte de guisos y platillos. En este caso lo que es más importante es que las marque ligeramente pero a fuego vivo y con un toque de aceite de oliva en la cazuela donde inicia la cocción del guiso. Ya habrán perfumado el aceite que utilizará para el sofrito y al final de todo las metemos de nuevo, que hagan el xup xup final y ya lo tendrá listo.

Hoy las rehogamos con cebolla y vino blanco

Un platillo rápido que hacen mucho en el Empordà y que va muy bien para cocinar con la cigala pequeña.

Cortar una cebolla bien fina (lo puede hacer con la picadora aunque evitando que saque el agua).

Rehogue en una sartén con aceite de oliva. Debe dejar que se vuelva transparente, a fuego medio, pero sin que se dore demasiado ni se convierta marrón, en resumen, que no haga sofrito.

Salar.

Cuando este bastante cocida, mójela generosamente con algún vino blanco y una hoja de laurel, dejar que se evapore el alcohol.

A continuación añadimos las cigalas limpias, a fuego vivo, mezclando enérgicamente con la cebolla, salpimentar el conjunto y rápidamente servir caliente.

Rápido, fácil y muy sabroso.

Autoras: Nuria May y Anna Tantull