Características

Seguramente el cangrejo de mar comestible más apreciado gastronómicamente. Vive en aguas rocosas, sobre todo del Atlántico pero también se puede encontrar en el mar Mediterráneo. Su cuerpo, de cáscara dura, está recubierto de un pelo marrón-rojizo aunque dependiendo de la variedad, su presencia es más o menos común. De las cinco patas que posee a ambos lados, las de delante le sirven para cazar, las tres siguientes para reptar, y la última se ha adaptado al medio y le sirve para nadar, actividad que no suelen desarrollar otros crustáceos de la misma tipología. La veda es bastante larga y dependiendo de la comunidad autónoma puede ir de los cuatro a los seis primeros meses del año. Aunque dicen que la nécora más buena es la de verano, la nécora de Navidad es la más apreciada ya que su consumo se relaciona con las comidas festivas.

Como se limpia

No requiere una limpieza muy particular, sólo hay que lavarla con agua fría para eliminar posibles algas o arena que pueda tener entre sus patas u otras cavidades. Si la compramos aún viva la podemos conservar en la nevera como mucho dos días cubierta de un papel o paño húmedo para que no se reseque. Sin embargo en caso de no prever comerla en poco tiempo es recomendable congelarla una vez cocinada, rodeada con un paño húmedo y cerrada en una bolsa de plástico o fiambrera.

Como se cocina

La nécora es también conocida como Franquet, nombre propio que le confiere una significación cálida y cercana, pero también se denomina el marisco del pobre. En Galicia es muy apreciada, seguramente porque hay más en el Atlántico, pero en el Mediterráneo es menos estimada y es bueno que la introduzcamos en nuestras comidas. Como la mayoría de marisco, su cocinado es sencillo: consiste en hervir en agua salada (asimilando el agua de mar) durante el tiempo justo para que la carne no se endurezca. En este caso la particularidad es cómo comerla. Comience con las patas, sepárelas del cuerpo por la base. Para comerse las primeras patas, las más grandes, necesitará la ayuda de un cascanueces o unas pinzas para romper la coraza. El resto de patas se separan por la articulación y observará que presionando con los dedos por un extremo la carne saldrá por el extremo contrario. A continuación hay que separar la tapa del abdomen del resto del cuerpo, lo puede hacer fácilmente tirando una parte hacia arriba y la otra hacia abajo. Si tiene la suerte de que es hembra, al abrir encontrará el coral anaranjado, que es muy sabroso; aun así, para gustos colores y hay quien dice que la carne de los machos es mejor. Para terminar sólo necesita eliminar las membranas duras de los laterales internos y separar toda la carne blanca que contiene su interior.

Hoy nos las comemos de aperitivo

Dicen que si tienes la oportunidad debes probar unas buenas nécoras a la brasa, así que el día que se presente la ocasión no la deje pasar. Aun así, la manera más habitual de comerlas es hervidas.

Si están vivas es mejor introducirlas en el agua fría, poner el fuego fuerte y esperar que hierva. Si están muertas seguramente perderán las patas al cocerlas.

El agua debe ser muy salada, de la razón de 60g-70g de sal por litro de agua. Una vez empiecen a hervir, simplemente espere entre 4 y 7 minutos según el tamaño de la nécora.

Apártelas de la fuente de calor y deje enfriar.

Son una forma perfecta para iniciar una comida cuando aún no ha llegado toda la familia o bien mientras esperamos que se terminen de gratinar los canelones.

Su comer es entretenido y suele provocar sonrisas entre los comensales.

Se pueden comer solas pero también se pueden mojar con salsas y vinagretas.

Una vinagreta hecha con el jugo y la ralladura de limón, un toque de sal, bastante pimienta y aceite contribuirá a refrescar las carnes.

También las puede mojar con salsa rosa: mezclar mayonesa con salsa de tomate (o kétchup), un poco de zumo de naranja, un chorro de coñac o brandy, sal y pimienta.

Autoras: Nuria May y Anna Tantull